julio 18, 2017

Visita

Hace apenas unas semanas recibimos la visita de un grupo de estudiantes, con los profesores Elías Rengifo y Guissela Gonzales, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ellos llegaron con el ánimo franco de conocer de cerca nuestra experiencia.
Antes de venir, acopiaron libros de algunos amigos y nos los trajeron, generosamente, para nutrir nuestro Centro de Canje: Reconocemos con sinceridad y afecto este gesto solidario.
Pudimos sostener más de una reunión en la que compartimos diversos aspectos relacionados con nuestro quehacer. Pudimos también visitar una biblioteca en el campo, en la que pudo observarse directamente la dinámica comunitaria de animación a la lectura y afirmación cultural.

Solidario

Hace algunos días recibimos una valiosa donación de libros para nuestras bibliotecas.
El Sr. Iván Ledesma Vílchez se comunicó con nosotros para ofrecernos  algunos libros de su colección personal y aportar así a las tareas de nuestra Red en las comunidades.
No nos conocemos personalmente, pero ha visto y ha leído acerca de la propuesta y sabe que su donación será bien recibida y utilizada por nuestros lectores.
Desde este espacio queremos reconocer su gesto solidario. Así también comprobamos que en este país y en el mundo entero –a pesar de las privatizaciones y los desamparos–, prevalece la buena gente capaz de acciones sinceras y desinteresadas.

julio 12, 2017

¡Asamblea!

Cada Asamblea de la Red es sinónimo de encuentro, juntura, comunidad, la oportunidad grande para compartir nuestros caminos y andares.
“Gracias por avisarme, ya estoy separando mi tiempo”, “Estoy visitando mis bibliotecas”, “Saludos de mis bibliotecarios”… así, emocionados, responden los coordinadores voluntarios de la Red cuando les avisamos que la Asamblea ya está cerca.
Toca ver quién los reemplaza en ese tiempo con los trabajos en la chacra; toca recoger los libros para el canje, los registros de lectores, el aporte para la olla común. Y aquí ir preparando todo. Es minga: trabajo comunitario y voluntario.
En el fondo es fiesta, porque se celebra y enhebra.
¡Bienvenidos, compañeros!

Valentina


Desde hace una par de semanas contamos con la grata compañía de Laura Valentina Bocanegra Villegas, estudiante de Ingeniería industrial y Tecnóloga en diseño, implementación y mantenimiento de sistemas de telecomunicaciones.
Ella vino por tierra desde Cali, Colombia, para integrarse como voluntaria con nosotros. Le ha tocado bregar con varios días de viaje y luego con las bajas temperaturas de este tiempo en Cajamarca.
“Me entusiasmé en conocer Bibliotecas por lo que mi mamá me contó –dice Valentina–, pero además creo que esta propuesta es una forma de oposición a un sistema que, simplemente, nos está educando para ser consumistas sin importar el ambiente, un sistema al que solamente le interesa satisfacer caprichos. Bibliotecas Rurales da otra opción: abre la mente de las personas para que sean capaces de tener criterios y puedan elegir un camino diferente.
Me gusta ayudar, quiero poner a disposición lo que he aprendido”.
Laura Valentina se ha integrado en las tareas cotidianas de la Red, revisando nuestro sistema de comunicaciones y electricidad, y ahora apoya en el Centro de Canje preparando los libros que llevarán los coordinadores a las diferentes comunidades en la próxima Asamblea.
Gracias, Valentina, por tu entereza, por acompañarnos compartiendo el entusiasmo y la alegría.
¡Bienvenida a la comunidad!

Semillas germinando en Huamachuco

Me sentí honrada con la tarea de regresar a Huamachuco, Departamento de La Libertad, unas semanas después que de iniciar diez nuevas bibliotecas rurales en los barrios populares de la ciudad.
Fui recibida cordialmente por las hermanas Yesi y Rocío Altamirano, coordinadoras y educadoras del Proyecto Amigo, la organización con la que estamos enyuntados en esta tarea.
Con Rocío pasamos un día entero caminando entre los barrios y visitando las bibliotecas emergentes. Fue una alegría ver las semillas ya arraigadas: Cada bibliotecaria había acomodado amorosamente nuestros libros en sus nuevos espacios, donde esperan recibir comuneros animados a quienes puedan compartirse.
En su recepción, cada bibliotecaria demostró humildemente su dedicación y voluntad para ser un impulso en sus barrios, para juntar libros y almas. Desde la joven Maribel Agreda, que está construyendo su hogar, a Doña Irma Vera Valderrama, quien es una dirgente local en la Ronda (organización comunitaria de justicia) de su barrio… ¡El grupo de nuevas integrantes es tan diverso como brillante!
¡Gracias por la amable bienvenida y por asumir este camino!
Lynda Sullivan
Voluntaria de la Red

junio 24, 2017

A Rafa le gusta leer

Rafa es un niño que vive en Celendín, apenas tiene seis años y está aprendiendo a leer y escribir en la escuela, pero su aprendizaje no se limita a lo que su maestro le enseña: Rafita gusta, sobre todo, de leer por su cuenta y desde la voz de su madrina.
Doña Consuelo, quien es bibliotecaria en Rosario Bajo, lee con ganas los cuentos preferidos por Rafita y, mientras ella lee, él se adelanta de rato en rato porque se sabe de memoria lo que sigue en cada renglón de su cuento preferido: El zorro y la candela.
Y no se trata solamente de lo que le hace reír, sino lo que le hace pensar: “¡Fuera, zorro!”, dijo, “¡Eso le pasa por haragán!”. Y se soltó a reír.
Si todos los niños leyeran como él y si todas las madrinas leyeran a sus ahijados, como lo hace doña Consuelo a Rafita y a todos los niños que visitan su biblioteca, otra sería nuestra historia.

Renaciendo en Bambamarca

En el distrito de Bambamarca, provincia Hualgayoc, tuvimos una parada: en esta zona, hace 46 años, empezamos nuestro movimiento de las Bibliotecas Rurales.
Por invitación de la profesora Manuela Vásquez, hermana de nuestra querida compañera Rosa Vásquez –quien desde hace tiempo se integró al Proyecto Enciclopedia Campesina– llegamos a la Institución Educativa del Instituto Superior Pedagógico de Bambamarca. Allí tuvimos una reunión fructífera con el director y su equipo docente. Todos estaban muy ilusionados por iniciar el proceso para abrir su biblioteca rural, para participar en el rescate de los saberes ancestrales y para capacitarse con sus niños en la animación de la lectura.
A veces parece que nunca puede conocerse el alcance completo y los efectos de nuestros esfuerzos, sin embargo, un eco llega a nosotros. Y así fue cuando tres de los siete docentes presentes en la reunión, recordaron con alegría su experiencia de infancia leyendo para sus padres, que no sabían leer, los libros que tomaron prestados de la biblioteca rural de su comunidad.
El profesor Benigno Edquén Díaz recuerda que su padre era bibliotecario rural y así toda su familia leía los libros para poder recomendarlos a los lectores. Afirma que tener la biblioteca rural en su casa le ayudó a perder el miedo de leer, le ayudó a sentirse la hermandad con el libro y apreciar su propia cultura campesina. No sólo aprendió mucho de los libros: creció mucho con ellos.
Y así estábamos de vuelta, con la esperanza que nuestros esfuerzos y libros inspiren a más ánimos jóvenes, mientras seguimos andando.

Tugusa comienza

A casi una hora y media de la ciudad de Chota se encuentra la comunidad de Tugusa, en el distrito de Chiguirip. Y es ahí a donde dirigimos nuestros pasos, por una carretera construida sobre un inmenso divortium aquarum.
Gracias al interés y entusiasmo del profesor Ricardo Delgado, tuvimos la oportunidad de conocer y conversar con los alumnos y profesores de su colegio, luego con los padres y comuneros de Tugusa.
Nuestro compañero Alfredo Mires habló con la comunidad acerca de la cultura y la educación, o más bien la falta de la primera en la segunda. La importancia de conocer nuestra propia sabiduría y de estar plenamente orgullosos de ella, para tener una base sólida desde la cual dar la bienvenida al mundo. Fue un mensaje recibido con ánimo y decisión por los jóvenes y mayores.
La reunión con los padres de la comunidad comenzó con Alfredo sustentando los fundamentos de formar y sostener una biblioteca rural, y concluyó con la decisión de la comunidad eligiendo a su bibliotecaria: doña Eluvina Díaz Guevara, cuya aceptación fue recibida con un aplauso abundante.
Cuando estábamos intercambiando detalles con doña Eluvina, ya se había formado una cola de entusiasmados lectores esperando para empezar a prestar los libros de su nueva biblioteca.
Tugusa ya es parte de esta gran comunidad que sigue andando.

junio 22, 2017

Leyendo en Celendín

Continúa el rejuvenecimiento de nuestras bibliotecas en la provincia de Celendín. El año pasado abrimos varias bibliotecas, desde los barrios de las afueras de la ciudad hasta las comunidades rurales de la jalca (altura), y a principios de junio visitamos tres de ellas.
En la comunidad de Bellavista llegamos a la casa de la profesora Karin Muñoz, que hace funcionar su biblioteca bajo el famoso sombrero de Celendín, donde los niños del barrio disfrutan nuestras historias y aprenden de nuestros antepasados, quienes hablan desde las profundidades de las páginas.
La profesora trabaja con niños con necesidades especiales, entonces conversamos sobre nuestro Programa Comunitario y cómo podríamos compartir materiales que podrían beneficiar a los niños y sus familias.
Temprano por la mañana siguiente visitamos el barrio de Rosario Bajo donde doña Consuelo Livaque, bibliotecaria rural, reunió a los niños de su barrio para realizar un genial círculo de lectura. Cada niño eligió de los nuevos libros que trajimos y muy rápidamente se perdieron en sus páginas coloridas.
Concentramos nuestra energía una vez más para leer y escuchar juntos. Los niños se despidieron contentos sabiendo que cada sábado el espacio estaría abierto para que los jóvenes lectores fervorosos se reúnan.
Celendín también nos brindó la oportunidad de encontrarnos con la profesora Nancy Castañeda, la entusiasta Coordinadora que sigue animando a sus colegas a integrarse en la familia de las bibliotecas rurales. Nancy todavía se está recuperando de un accidente que fracturó su brazo: ¡desde aquí le enviamos un abrazo fraterno y nuestros mejores deseos para una pronta recuperación!

junio 19, 2017

La Tierra cuenta en Colombia

Hacia fines del año pasado nuestro compañero y Asesor Ejecutivo de la Red, Alfredo Mires Ortiz, fue invitado a la ciudad colombiana de Medellín para dar una conferencia magistral en el lanzamiento del Plan Ciudadano de lectura, escritura y oralidad.
Ahora tenemos el gusto de compartir esta conferencia titulada: "La Tierra cuenta: Oralidad, lectura y escritura en territorio comunitario".
Alfredo compartió diversos temas que se agruparon bajo los siguientes ejes: La sensación y la palabra; El cruento desencuentro; Escritura o el coagular de las voces; Leer: percepciones y descripciones; Oralidades, territorios y búsquedas; y Yendo.
Se puede ver el vídeo de la conferencia –editado por el Grupo Didáctica y Nuevas Tecnologías– aquí: https://www.youtube.com/watch?v=2S4-sOpC4b0
El vídeo incluye el conversatorio que se realizó luego de la conferencia.
Aquí algunas unas citas iluminadoras de Alfredo:
“Estamos también perdiendo la capacidad de leernos a nosotros mismos. Felizmente las hormigas no van a la escuela: para aprender hay que acechar y asombrarse siempre. La tierra no escatima enseñares. No hay más camino que esta juntura, generosa y fértil, de todos con todo, entre todos, por todo. En este país, los que más recuerdan son los más olvidados”.
“...Quizá el problema no es que la cosificación del mundo esté en el fundamento de los discursos hegemónicos, sino el nivel de asimilación que las personas y las comunidades tengamos de este concepto y sus consecuentes prácticas depredadoras”.
“Ocurre que saber leer y escribir no nos convierte en lectores y escritores. En este sentido, la escuela alfabetiza pero no culturiza”.
“Mucho tiempo lleva torcida la verdad de nuestra semblanza. Y de repente andamos sufriendo las pesadillas de quienes ya no tienen sueños. No tenemos que aspirar a prosperidades sombrías cuando la fortuna de este continente está en su suelo y su pueblo. No tenemos que aspirar a decadencias anquilosadas si hemos heredado la fortuna de nuestro propio camino, con nuestra auténtica alegría, en nuestro legítimo terreno”.