agosto 07, 2017

Señales en la Enciclopedia

Dos días anduvimos reunidos en el Encuentro de la Enciclopedia Campesina, animados con la presencia de casi todas las provincias de Cajamarca y de Huamachuco, celebrando la incorporación de nuevos compañeros.
Seguimos construyendo nuestro diccionario de cajamarquinismos: es una belleza ver cómo fluyen los decires y saberes… Y el debate del sentido, la crítica a los contextos y la construcción de estrategias que nos permitan consolidar los andares para afirmarnos en el camino.
Nuestro proyecto continúa investigando los diversos temas que el colectivo ha decidido y, a la vez, nos hallamos abocados ahora en la identificación de las señales que la naturaleza nos ha enseñado desde siempre y que han ido formando nuestra cultura.
¡Hay tanto para seguir sabiendo!

“¡Campos del mundo entero, unámonos!”

Julia Steiner, compañera voluntaria que sostiene la versión de nuestro blog en francés (http://redbibliotecasfrances.blogspot.com/), acaba de publicar un artículo en un diario del macizo central –situado al centro-sur– en Francia. “¡Campos del mundo entero, unámonos!”, lleva como título y, en él, aborda “La Red de bibliotecas rurales de Cajamarca: la cultura para liberarse”.
“Más que una sencilla red de bibliotecas –hay más de 500 que han florecido en las viviendas de las comunidades– es un proyecto de educación popular, basado en las tradiciones culturales de las comunidades andinas. Un camino para traer lectura y libros en un campo olvidado por los gobiernos, y más que todo la libertad de pensar, las herramientas para defenderse, para conocer sus derechos. Para rescatar la cultura andina y el mundo campesino, sus saberes, sus cuentos, su idioma, que podrían desaparecer como ha desaparecido en Francia el mundo campesino.
Aquí, las bibliotecas están en las casas de los comuneros. Y los comuneros son bibliotecarios, voluntarios, que vienen a alimentar su biblioteca en la sede de la Red, en Cajamarca, caminando muchos kilómetros.
El funcionamiento de la asociación es horizontal, hay asambleas generales, lo que permite a todas y todos encontrarse y decidir juntos cuáles son los libros que se van a escribir.
La cultura es factor de vínculo social, de desarrollo económico, medio de apertura en el mundo. Y también es, entonces, herramienta pacífica de lucha y libertad. Estos proyectos –y hay un montón más que existen– demuestran la importancia o la necesidad de la cultura en el campo, pero también que la ruralidad se inventa todavía hoy y se inventará mañana.
En estos tiempos de cambios políticos –que alejan más, de día en día, a los ciudadanos de los centros de poder y decisión–, campos del mundo entero: unámonos para traer la voz de la cultura, porque un futuro se construye en el campo”.

agosto 04, 2017

Nathalia

Nathalia Quintero Castro, profesora de la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia – Colombia, nuevamente está con nosotros y esta vez por más tiempo.
Como lo anunciáramos en el mes de enero, Nathalia realiza su proyecto doctoral a partir de la experiencia de nuestra Red de Bibliotecas rurales y, para ello, se ha integrado como voluntaria. Llegó hace algunos días y celebramos su grata integración.
“Regresar a Cajamarca, es volver a estar en familia –dice Nathalia–. Hacer parte del ayllu cajamarquino y bibliotecario rural ha sido el regalo más conmovedor e importante que he tenido.
Infinitas gracias a Alfredo, a Rita, Mara y Rumi quienes me han acogido tan amorosamente a sus rutinas comunitarias y familiares. También al equipo de apoyo y otros voluntarios y amigos con los que he compartido y compartiré.
Mi especial gratitud a los comuneros-bibliotecarios por permitirme estar con ellos, aprender de su inmensa sabiduría en este  camino andino de fraternidad, sencillez y solidaridad. Gracias porque aquí he encontrado el valor de la complementariedad y la real felicidad”.
Con toda la experiencia y voluntad de Nathalia, estamos seguros de mejorar nuestros pasos, iniciados hace más de 46 años. Reconocemos la compañía de esta compañera nuestra y voluntaria, no solo por su trabajo empeñoso, sino sobre todo, por su presencia entre nosotros.
¡Bienvenida, nuevamente, Nathalia!

julio 26, 2017

Familia

Diciendo adiós duele, es cierto. Sin embargo, optamos por sentir este dolor, o la posibilidad de sentirlo, cuando elegimos hacer conexiones genuinas, cuando construimos nuestras familias, cuando abrimos nuestros corazones. Y la felicidad que obtenemos de estas conexiones, el enriquecimiento de nuestras almas, es lo que ganamos por asumir el riesgo.
Tener familias que abarcan la tierra significa que no importa donde estás: siempre falta alguien. Pero sabiendo que, aunque lejos, están presentes; que aunque su camino a veces se aparta del tuyo, todavía caminan a tu lado: se restringe la distancia al reino físico.
Los momentos de separación también sirven para relexionar y expresar gratitud. Al salir de Cajamarca mi gratitud se dirige a mi familia cajamarquina, por invitarme a ser aparte de la suya. Gracias al movimiento de las Bibliotecas Rurales por abrirme el círculo y darme la bienvenida. Gracias por sus enseñanzas, por mostrarme que la resistencia a lo que no queremos debe ser precedida y constantemente acompañada por la creación y protección de la vida que deseamos: vivir nuestra realidad deseada con dignidad y presencia.
Gracias por enseñarme el valor de (re)conectar con nuestros antepasados ​​y, a través de su sabiduría, con la Tierra y el Cosmos. Por enseñarme la esencia de la comunidad y cómo nutrirla.
Gracias por todas estas enseñanzas y mucho más, pero sobre todo por enseñar con el ejemplo, por iluminar el camino.
No es más que un hasta luego, y que el luego sea pronto.
Lynda Sullivan
26 julio 2017

julio 23, 2017

Lizeth

Hace un tiempo, Lizeth Andrea Aristizábal Amaya –estudiante colombiana de bibliotecología en la Universidad de Antioquia–, supo de Bibliotecas Rurales. Entonces nos escribió para preguntar las posibilidades de venir.
Ahora Lizeth está aquí, con nosotros, integrada a las tareas de la Enciclopedia Campesina.
“Hay espacios muy precisos –nos dice– para existir en plenitud: Cajamarca, con su gente laboriosa y amable, sus montañas sagradas y su preciosa cultura, es sin lugar a duda uno de ellos. A este lugar llegué a inicios de julio; llegué cargada de alegría pues al fin compartiría y aprendería de quienes con su sabia y generosa labor dan vida a la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca, una familia bibliotecaria que transforma vidas y que se transforma y crece a partir de esas vidas.
Es poco el tiempo que tengo en este lugar, pero perdurará en mi la alegría de haber conocido a los bibliotecarios de la Red y de inspirarme con su humildad y su trabajo que es guiado por el amor. Perdurará también el recuerdo de Alfredo y su familia: ellos, a través de su trabajo y de su fuerza interna, me han enseñado el valor de creer en los demás; me han enseñado que juntos somos más fuertes y que uno más uno es uno. A cada uno de ellos me los llevaré en el corazón.
Cajamarca y su gente me han dado un regalo eterno pues en este lugar volví a creer en la magia; en este lugar aprendí de la mano de Alfredo la importancia de vivir intensamente la solidaridad…”La vida es un ratico”, me dijo mientras subíamos al Apu Qayaqpuma”.
Gracias, Lizeth. ¡Qué grato sabernos juntos en este andar que siempre empieza!
¡Bienvenida a la comunidad!

Jacinto

Me llamo José Jacinto Aguilar Neira, de la comunidad de Carrizal, en la provincia de Cajabamba. Soy coordinador zonal de Bibliotecas Rurales. Tengo más de treinta años de bibliotecario.
Para mí, la lectura es un avance más de respetar nuestra propia cultura y también de mantener todo lo que nos rodea a la vuelta: tanto leerlo como también describir la historia de nuestros paisajes, de nuestra propia vivencia.
Por eso voy incentivando a las comunidades para hacer círculos de lectura, para que todos vayamos leyendo.
En realidad sí se ha conseguido bastante ánimo: la gente ya se conoce y conoce más. Ya no nos dejamos engañar como más antes, que se dejaban engañar porque no había esa concurrencia de estudio; ahora, como leen los libros, ya están un poco alertas a lo que va a pasar.
Porque la situación es un poco medio problemático ahora, sobre todo por motivos del medio ambiente: tenemos que ponernos alerta, enteramos de lo que están haciendo con nosotros, de cómo afectan el agua, afectan el aire y la tierra.
Por eso nuestro mayor desafío es reunirnos y entre nosotros evaluar qué es lo que debemos hacer, cómo enfrentar los problemas: también porque porque a veces las autoridades políticas están a favor de las empresas destructoras y a nosotros nos dejan de lado, ya no hay justicia para el pobre… Pero nosotros tenemos que poner de nuestra parte, comprender entre todos para vivir mejor.

Deslumbre del Qayaqpuma

Tras enormes esfuerzos –y más de un desengaño con gente que ofrecía apoyar y luego se hacía la desentendida–, nuestro amigo Francisco Vigo ha logrado publicar el fotolibro “Qayaqpuma”.
Ya antes, Pancho había llevado su exposición fotográfica a Lima, Arequipa, Cajamarca y Shangahi, pero la idea del libro no cesaba.
Hace apenas unas semanas este libro alcanzó a nacer. En cada página puede verse el minucioso cuidado que Pancho ha puesto para su edición. Van nuestras sinceras felicitaciones por este excelente trabajo.
Nuestro compañero Alfredo Mires ha escrito la presentación del libro, con el título “En el nombre el hijo”, y en ella señala:
“… esta percepción entrañable del patrimonio no es un arcaísmo, no es una idolatría ni un rezago del paleolítico como algunos entendidos obtusos se empeñan en señalar. El sentido de filiación con la tierra es un estado superior del desarrollo humano, una superación de la majadería civilizatoria.
El trastocamiento del mundo andino y primordial –desde hace ya más de quinientos años– no solo significó el genocidio y el ecocidio, sino también el hurto flagrante de la memoria y el saqueo de sus repositorios.
Y la devastación no cesa: el majestuoso Apu Qayaqpuma –otrora venerado y ensalzado por las comunidades fundadoras de la cultura– no sólo se halla amenazado por la usura extractivista, sino que es permanente objeto de embasuramiento y mancha.
Su sola existencia nos sigue convocando, su sola fragilidad nos sigue interpelando”.

julio 18, 2017

Visita

Hace apenas unas semanas recibimos la visita de un grupo de estudiantes, con los profesores Elías Rengifo y Guissela Gonzales, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ellos llegaron con el ánimo franco de conocer de cerca nuestra experiencia.
Antes de venir, acopiaron libros de algunos amigos y nos los trajeron, generosamente, para nutrir nuestro Centro de Canje: Reconocemos con sinceridad y afecto este gesto solidario.
Pudimos sostener más de una reunión en la que compartimos diversos aspectos relacionados con nuestro quehacer. Pudimos también visitar una biblioteca en el campo, en la que pudo observarse directamente la dinámica comunitaria de animación a la lectura y afirmación cultural.

Solidario

Hace algunos días recibimos una valiosa donación de libros para nuestras bibliotecas.
El Sr. Iván Ledesma Vílchez se comunicó con nosotros para ofrecernos  algunos libros de su colección personal y aportar así a las tareas de nuestra Red en las comunidades.
No nos conocemos personalmente, pero ha visto y ha leído acerca de la propuesta y sabe que su donación será bien recibida y utilizada por nuestros lectores.
Desde este espacio queremos reconocer su gesto solidario. Así también comprobamos que en este país y en el mundo entero –a pesar de las privatizaciones y los desamparos–, prevalece la buena gente capaz de acciones sinceras y desinteresadas.

julio 12, 2017

¡Asamblea!

Cada Asamblea de la Red es sinónimo de encuentro, juntura, comunidad, la oportunidad grande para compartir nuestros caminos y andares.
“Gracias por avisarme, ya estoy separando mi tiempo”, “Estoy visitando mis bibliotecas”, “Saludos de mis bibliotecarios”… así, emocionados, responden los coordinadores voluntarios de la Red cuando les avisamos que la Asamblea ya está cerca.
Toca ver quién los reemplaza en ese tiempo con los trabajos en la chacra; toca recoger los libros para el canje, los registros de lectores, el aporte para la olla común. Y aquí ir preparando todo. Es minga: trabajo comunitario y voluntario.
En el fondo es fiesta, porque se celebra y enhebra.
¡Bienvenidos, compañeros!