mayo 25, 2018

Sensibili-andando

A mediados de mayo, el Programa Comunitario para el acompañamiento de niños con capacidades proyectables, junto con el Centro de Recursos de Educación Básica Especial (CREBE), Cajamarca, realizó dos talleres de sensibilización y capacitación en el marco de la inclusión escolar en el distrito de Sócota, provincia de Cutervo.
La asistencia de los profesores de los niveles Inicial, Primaria y Secundaria, fue muy alto y el público participó activamente y con gran interés.
El taller se enriqueció con Técnicas Participativas de Educación Popular y dinámicas de sensibilización, tratando así de mirar de otra manera la educación en general e inclusiva.
Si concebimos la sensibilidad como una capacidad de las personas a emocionarse ante la belleza y los valores estéticos o ante sentimientos como el amor y la ternura, en ambos talleres logramos acercarnos a nuestro objetivo. Los profesores que asistieron a las capacitaciones quedaron sorprendidos, contentos y animados para renovar su concepción del trabajo con y para los niños con necesidades educativas especiales. Juntos sí podemos conquistar un espacio de aprendizaje más vivencial y apropiado para los niños en las comunidades campesinas.

Fiorela leyendo

Hace unos días visité la comunidad de Huarrago, en la provincia de Cutervo, para visitar a los niños que acompaña el Programa Comunitario de niños con capacidades proyectables en este lugar.
En Huarrago atendemos a dos niñas, Aldana y Fiorela, con parálisis cerebral infantil. Ellas pueden asistir a la escuela inclusiva de la comunidad gracias a la ayuda solidarios de amigos en Alemania, quienes asumen los gastos para una persona que asiste a las niñas para ir al baño o al comedor y llegar luego a su casa.
Ambas niñas, con mucho esfuerzo y la constante y esmerada dedicación de sus padres, han aprendido a caminar con andadores, bastones o el apoyo de una persona.
Fiorela, en la escuela, aprende rápido, y esta vez me dijo que quería leer algo para mí. El texto que ella había escogido para esta lectura me conmovió mucho: yo lo había escrito en el año 2007 para la presentación de la primera edición de Los ojos de Gabi, de Alfredo Mires. El texto cuenta una experiencia que viví de niña con mi papá. Cuando lo leyó Fiorela, la incontenible emoción no era para menos.
Aquí comparto este texto con ustedes:
Era un domingo de verano, uno de estos días para gozar del sol. Yo tenía seis o siete años y con una prima, mi papá y unos amigos, nos fuimos de paseo.
Ya habíamos jugado en el riachuelo, habíamos comido el refrigerio que nos había empacado mi madre y también habíamos compartido risas, conversaciones y anécdotas. Todos estábamos contentos y cansados; era hora de regresar a casa.
Mi prima y yo éramos las más pequeñas y aún nos quedaban fuerzas para seguir saltando y jugando un rato, así que tomamos a mi papá, cada una de una mano, y empezamos a correr ladera abajo. No era un lugar plano, había hoyos, piedras y arbustos como en cualquier lugar del campo. Corrimos a prisa, jalando a mi padre que corría con nosotras… y llegamos a la parte más baja con la cara enrojecida y el corazón contento.
Ya en casa, emocionadas, le contamos a mi mamá lo mucho que habíamos gozado este día y en especial este momento de correr con mi papá en esa pendiente. Hasta ahora puedo recordar el asombro y la preocupación en la cara de mi madre: mi papá era ciego.
Rita Mocker
Responsable del Programa Comunitario

Nueva Biblioteca Rural en I.E.

La comunidad educativa del colegio Cristo Rey de Masintranca, en Chota, se animó a solicitar su biblioteca rural. Este entusiasmo, acompañado y alentado también por el coordinador de la zona, Sergio Díaz Estela, se extendió además para emprender el Plan Alternativo de Lectura, que la Red de Bibliotecas Rurales propone.
Nuestro compañero Alfredo Mires Ortiz se reunió con estudiantes y profesores del colegio para explicar los procesos de colonialidad que el sistema nos impone y cómo mediante la lectura crítica, contextual, y la lectura del mundo, se pueden contrarrestar estas invasiones.
Alfredo, animó a profesores y estudiantes a leer su propia realidad, que es rural, ancestral, respetuosa de la naturaleza. Indicó que la animación de la lectura puede mostrarnos los lados de la historia que no están escritos. Y de cómo nos toca escribirlos y re escribirlos.

La cuenca y la voz

El viernes 19 de abril del año 2018, partimos 4 docentes y 66 estudiantes del Instituto Superior Pedagógico Víctor Andrés Belaunde, de Jaén, con rumbo a la cuenca alta de nuestro río Amojú, caserío La Rinconada.
El aire fresco, el trinar de las aves, el sonido del río y el silbido del viento se configuró en un escenario que nos conectó con nuestra madre naturaleza.
Fue hermoso el reencuentro con doña Armandina Cerdán Acuña, una mujer sabia que tuve el privilegio de conocer en el 2005, cuando se formó el colectivo de promotores ambientales con todos los actores de la cuenca y la Vima; experta tejedora de coloridas alforjas, colchas y ponchos en telar de palo y crochet, curadora con plantas medicinales, generosa en compartir sus conocimientos y muy clara en sus alocuciones, virtudes que le han permitido participar y liderar procesos de participación. Ella tiene 62 años, ha tenido 13 hijos, llegó a La Rinconada con su esposo a los 17 años, su procedencia es Bambamarca. Orgullosamente señala que 5 de sus hijas y 2 de sus nietas son “laboristas” (arte textil).
Ella sostuvo una entretenida charla con todos los estudiantes y no hubo pregunta que no respondiera:
“Antes nos manteníamos del dulcecito (chancaca) que vendíamos en Jaén para comprar la salsita. Antes daba comida como el frejol, chiuche, camote, zapallo, vituca…
Ahora no da, la comida de más antes se ha desaparecido, hay mucha plaga que ataca a la vituca, se hace el tallo negro, se pudre y se tumba; el maíz da sólo el amarillo. Cuando cambió el clima, vinieron unos ingenieros, tomaron la temperatura y nos capacitaron para sembrar el café. El café nos da plata, pero a la tierrita la empobrece porque le ponen herbicida, lo malogran fumigándolo con herbicida y la tierra está débil, cuando se tumban las plantas de café el terreno queda pobre, ya no produce nada, por eso los alimentos son escasos.
Antes era bonito, había bastante agua, antes no podíamos bandear, pasabamos en nuestras bestias, ahora embotados nomás; la gente taló el bosque, no pensaron que el agua se va acabar. Desde hace 10 años el agua es poquita.
El bosque natural era una montaña de cedros, romerillos, paltaqueros, balsa, higuerón, cascarilla, lanche. El bosque tiene su forrito, allí donde pisamos, es el que tanga la fuerza del agua: ese forrito se pudre y sale el aguita. En el bosque había animales silvestres como el paujil, la sachavaca, el oso de anteojos, gallitos de las rocas, pavas de monte, bobas, zorros, mangujos, armadillos. Ahora sólo hay monos; hace días mis nietos divisaron uno monos en mi montañita…”
Gracias señora Armandina por su testimonio, por la memoria de nuestra tierra.
“Todos juntos enseñamos, todos juntos aprendemos” (Red de Bibliotecas Rurales).
Sara Moreno Alberca

Creciendo y construyendo

Hace unos años empezamos a minguear (laborar voluntariamente en colectivo) para construir nuevas habitaciones en nuestra casa grande: la familia de la Red de Bibliotecas Rurales va creciendo y hace falta contar con más espacios para acoger bien a todos en los diferentes eventos.
Este sueño va haciéndose realidad gracias al apoyo de amigos de la Red, conjuntamente con los compañeros voluntarios de las comunidades, que con dedicación y esfuerzo están avanzando con la construcción de dos habitaciones al estilo del campo cajamarquino.
Serán habitaciones humildes, pero agradables, muestra del aprendizaje compartido por los voluntarios que las construyeron y testigos del compartir de quienes las habiten.
Nuestra gratitud a esta mano de tantas manos.

mayo 10, 2018

Oscar Garay: presencia y luto

Nos faltan las palabras para dar esta noticia de luto.
El pasado domingo 6 por la tarde, mientras ayudaba en una tarea comunal, nuestro querido compañero Oscar Raúl Garay Tongo sufrió un accidente que le ocasionó la muerte.
Oscar, comunero de Jerez, se integró a nuestra Red a mediados de los años 80. Y a inicios de los 2000 fue aprobado por la Asamblea comunitaria como nuestro Coordinador General, cargo que desempeñó con franca entrega durante dos años.
Cuando somos comunidad, la alegría es una bendición que se cultiva y prospera… pero cómo duele la ausencia de un comunero nuestro. Más aun si es como Oscar, un ‘hombre humano’ que nunca dejará de serlo.
El homenaje más grande es seguir andando. Estamos en este camino que ayudaste a desbrozar y a hacer más grato, Oscar, hermano.

mayo 01, 2018

Lanzamiento de "El derecho a la esencia"

Este viernes 4 de mayo, a las 7 de la noche, estaremos lanzando nuestra más reciente publicación: “El derecho a la esencia: niños, derechos, comunidad y torcidos”.
La ceremonia se llevará a cabo en la sede central de nuestra Red: Avenida Perú Nº 416.
Estamos invitados: ¡bienvenida su puntual presencia!